Una noche en la maloca de Don Gustavo Makuna I

El camino fue más largo que el otro día porque nosotros íbamos más lento. El río continuó desbordado todos ésos días por lo que el suelo estaba resbaloso, especialmente en ésas partes en las que el suelo es de greda.
Llegamos con el cielo de color fuego, en los últimos instantes de luz y logramos distinguir a través de las maderas que dentro de la Maloka del abuelito había una fogata encendida

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