II. Oh! La Moneda! (y fragmentos de la ruta turística de Jujuy)

 Tengo las patas sucias, la ropa húmeda, el pelo algo enmarañado. El que se sienta delante de mí acaba de reclinar su asiento por lo que ahora tengo, además, menos espacio. Llevo la mochila mal hecha, una botella de agua, un mango, tutuca, el termo vacío. Me vuelvo a San Salvador de Jujuy para ir a Purmamarca. Contra el sentido común: voy a llegar de noche, llueve, recién vuelvo de la selva, podría haberme quedado a dormir en lo de mi amigo el guarda parques y salir mañana temprano. Pero oh! La moneda.DSC00386

La Moneda es un capítulo aparte de mi vida como viajera. La reboleo en los momentos de indecisión (que para mí desgracia suelen ser muchos, aunque ahora están en proyecto de extinción). Viajando soy la persona más  indecisa del mundo… ¿voy para acá, voy para allá, me quedo, elijo esta ruta, me tomo un micro o hago dedo? Vivo minutos en los que siento que el mundo se borronea y yo quedo ahí empañada, sin saber qué hacer.

DSC00379

Una vez en Tailandia tiré la moneda. Quería, con todo el corazón, quedarme en un lugar pero todos me dijeron que era extremadamente peligroso. Tiré  la moneda tres veces y la respuesta fue unívoca: me tenía que quedar. Dije, aterrada, bueno, me quedo y a los veinte minutos me arrepentí y seguí  viaje con unos amigos. Fue el error más tremendo que cometí.  Quince días después me tuve que tomar un micro y hacer unos mil kilómetros para volver al punto en el que me había desviado de mi ruta, la ruta interna ésa que te lleva a un lugar que tiene algo para dejarte y en el que tenes algo para dejar. Me prometí nunca más desobedecer la moneda.

DSC00383                                           DSC00370

La moneda me dijo que me fuera a Purmamarca y le hice caso. Cuando comencé a escribir esto, no lo sabía pero voy a durar  una noche y medio día allá. Porque sí,  el paisaje es muy lindo, pero la vida original del pueblo esta completamente bastardeada. Entonces todo se vuelve  un shopping en la montaña y la cantidad de turistas supera   notablemente a la de lugareños. No me dieron las patas para salir corriendo. Todos me recomendaron seguir subiendo, que quizás más arriba no era tan así: tan tan… Palermo Soho. Pero a la vez que escuchaba esos consejos veía a las hordas de “hippies chic” porteños tomarse micros para ir “para arriba”. Me volví a la ruta no turística de Jujuy. Me fui a dormir a la casa de mi mamá postiza, que había conocido antes de ir a la selva y cuando estaba ya en Purmamarca me escribió por mensaje de texto “Emi si decidís volver, avísame así te venís a casa y no pagás hospedaje, mi casa es humilde pero si querés y te animás, las puertas están abiertas y te recibo con mucho cariño”.

DSC00099 (2)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s