Las Gili Islands

Me fui, de Bali me fui después de haberme quedado una semana, de haber pasado la mitad de la semana en una pequeña playa llamada Padangbai.  Desde ahí salen los barcos a las Gili, había llegado con el único objetivo de descansar. Pasar los días en la playa minúscula leyendo y haciendo snorkel. Necesitaba un respiro antes de sumergirme en la vida cultural de Ubud.
Viajar con poco presupuesto, cansa. Tomarse colectivos inimaginables por días, cargar la mochila mientras se camina kilómetros, regatear y regatear el precio de los hospedajes, buscar el más barato, comer en la calle, adaptarse a cada nuevo lugar al que se llega… es hermoso. Pero cansa.
Gili Trawangan
Mis últimos días en Tailandia habían sido perfectos pero por el hecho de haber manejado la moto a  la vez que aprendía a hacerlo, haberme perdido unas cuántas veces, habérmelas tenido que ingeniar para conseguir un lugar dónde dormir, mi cuerpo estaba cansado.
Llegué a Bali exhausta. Casi me dormía en pie. Me fui a Padangbai a descansar pero tentada por los barcos que partían día a día hacia las islitas de los sueños, decidí embarcarme.
“No vayas a Gili Trawangan si no te gusta la fiesta.” “Andá a Gili Air porque es un intermedio entre Gili T y Gili Meno.” “Gili Meno está desierta, no hay nada para hacer.” Fueron algunos de los consejos que escuché.
Fui a las tres. Las Gili son unas pequeñas islitas que pertenecen a Lombok. Se puede llegar en el barco rápido (1.30 hs) desde Bali o en el lento (7 horas).  Y  para cruzar de una isla a la otra hay barquitos diarios que en temporada baja salen 20.000 rupias.
Gili Air
Bajé del bote junto a una parejita que había conocido y un chico nos ofreció un lugar para hospedarnos por el precio que queríamos (en realidad cedió después de un arduo regateo), nos llevó isla adentro durante media hora, cruzamos la isla. Y durante el camino nos dimos cuenta que estaba absolutamente trastocado. Me estaba preguntando qué era lo que le pasaba cuando se dio vuelta y nos preguntó si queríamos tomar hongos mágicos. Le dijimos que no y segundos después estaba haciendo una escena de hiphopero enojado sin razón alguna.
Gili Air es  la más poblada de las tres islas y la intermedia en tamaño.  En los días que me tocaron estar sus playas estaban cubiertas por coral muerto, por lo que se me hacía difícil caminar descalza por la playa y tirar un pañuelo para recostarse era casi imposible.
Es una isla sucia. Hay basura tirada en los caminos y pilas de ella en el interior de la isla. Podrán imaginar la inmensa cantidad de moscas que circula en el aire.
No hay policía en ésa  isla (al igual que en Gili Meno), por lo que no se recomienda que las mujeres anden solas caminando por la noche, con el supuesto de que se podrían encontrar personajes como el que nos recibió.
Con todo, la belleza natural del lugar se impone por sobre éstas cuestiones, por lo que –a pesar de todo- se pueden llegar a pasar lindos momentos, sobre todo si se está compartiendo el viaje con una adorable parejita como Diego y Lili: entre los tres, tomamos todo como motivo de risa y el snorkel ocupó gran parte de nuestro tiempo. 
Diego, a dieta de arroz.
Gili Trawangan
Famosa por su vida nocturna, por la libre circulación de hongos mágicos y marihuana, en temporada baja sus calles se inundan por la lluvia diaria y los lugares que alojan fiestas descontroladas durante la temporada alta se encuentran prácticamente vacíos. Parece la más desarrollada de as tres islas. Tiene más cajeros automáticos, comercios, más gente que vende tours, masajes, perlas, jugos, aletas. Es más fácil encontrar  lugares locales para comer que en las otras islas. Con todo, los menúes forasteros son los que abundan.
Gili Trawangan
Gili Meno
Esto sí que es el paraíso. La postal. Ahora sí.
 La más chiquita de las Gili y la menos habitada es un verdadero sueño.
Playas de hermosa arena blanca bañadas por agua azul turquesa, arboles, vegetación, limpieza.  Gente local adorable. Sonido de guitarra a la noche. Caminitos en su interior que son una maravilla: pequeñas casas rodeadas por densa vegetación. Barquitos, botecitos anclados cerca de la costa o extendidos sobre la arena. Vacas, gatos y gallinas. Piletones de conservación de  tortugas marinas, dónde se las ve nacer y se las cuida  hasta que sean lo suficientemente fuertes como para sobrevivir en el mar. Ruido de pájaros. Rezos de la mezquita a la madrugada y a la tarde.
Encontré un lugar de ensueños para dormir y ahí estoy desde hace algunos días. Entregada a la magia del mar, sin horarios y sin cosas-para-hacer.  Sonido de agua que viene y que va. Reflejo del sol en las olas. Pensar. Parar de pensar. Escribir. Caminar. Leer.  Nadar junto a alguna tortuga. Admirar  la belleza natural de ésta diminuta isla de  Indonesia.
Gili Meno.

Gili Trawangan.

Atardecer de Gili Meno

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