Tren a Chiang Mai



Una vez en la estación de trenes de Samphanthawong me encontré con la sorpresa de que no había más boletos para ir a Chiang Mai al día siguiente.

Pregunté si quedaba alguno disponible para ése mismo día y me dijeron que si, que había un lugar pero que salía en una hora y veinte. Lo compré por 850 bahts y me tomé una moto hasta lo de mi couchsurfer para vover a armar la mochila y agarrar el resto de mis cosas.

¿Qué esperar de un tren de larga distancia en Tailandia?

1.En primer lugar, tres tipos de boletos, desde primera hasta tercera clase. Yo elijo el de segunda clase para un viaje tan largo (12 a 14 horas). La gran diferencia es que en tercera tenés asientos reclinables y en segunda… ¡ una verdadera cama! … Si, con sábanas y todo. No me pareció, sin embargo, que hubiera mucha diferencia entre los lugares de segunda y primera clase. Salvo por la puertita transparente con la que cuentan los del último grupo para cerrar una especie de habitacion en la que hay dos camas cuchetas enfrentadas. No me parece que valga la pena pagar más caro por un asiento de primera. El de segunda es la mejor opción.

2. Tu cama además está rodeada por un cortinado que podés abrir y cerrar a gusto, quedando en completa exposicion o privacidad, según sea tu gusto.

3.Mucho, mucho, mucho aire acondicionado. Por el amor de Dios, te lo ruego, si comprás cualquier boleto que no sea el de tercera clase, llevate abrigo. Abrigo quiere decir: pantalones largos, medias, buzo y si tenés un pañuelo que puedas usar como bufanda por favor llevalo. Lo bueno es que tu mochila va a viajar con vos, lo malo es que probablemente no estés llevando en ella nada de lo antes mencionado, ya que en Bangkok (y en Tailandia en general, fuera del tren) el calor es descomunal.
4. Baños bastante limpios al principio, bastante sucios al final. Yo pediría siempre que mi ubicación sea lejana a los baños que están en los extremos de cada vagón, pues el olor que despiden después de 10 horas de viaje es bastante insoportable. Por suerte no afecta al vagón entero. Solo recordá ubicarte lejos y listo.

5. La limpieza es una de las relucientes características de la mayoría de los servicios de transporte tailandeses. Nunca antes había estado en una estación de metro que pareciera un hospital por su limpieza. Todo es impecablemente blanco, sin un solo papel tirado, sin un solo graffiti. Los trenes comparten ésta característica.

6. Comida abordo. Menúes de la cantina del tren. Vendedores ambulantes. Yo compré la comida antes de subir, en los puestitos callejeros próximos a la estación porque esa comida es mucho más barata que la ofrecida en el tren. En él sólo compré un café caliente a la mañana.


Fui a la cantina por pura curiosidad y ganas de estirar las piernas. Nunca voy a olvidar la escena que se estaba sucediendo a las 8 de la mañana en el vagón cantinero.

Caraoque de música típica thai a todo volumen. Sombrero rosa con lentejuelas. Un hombre thai cantando. Su mujer bailando y tomando cerveza. Suave viento cálido que entraba por las ventanas abiertas. Colores.

Lo primero que hice fue sacarme los 700 kilos de ropa que me había puesto por el frío que hacía en mi vagón. Lo segundo fue ponerme a bailar y lo tercero a cantar (?) música thai, que por supuesto, desconocía. Es que el simpático señor cantante me acercaba el micrófono para que lo acompañara. No me podía negar: cantaba pues, algo.

La escena siguió hasta llegar a la estación final en Chiang Mai.

7. Otros viajeros que pueden llegar a ser muy buena onda, como los dos chicos húngaros que conocí.

Como se habrán dado cuenta, me gusta viajar sola. Me alejo decididamente al circuito forastero que tiene algunos lugares, hecho a medida y gusto de los extranjeros. Y le escapo especialmente a los tenebrosos grupos turísticos. 

Estaba sola en mi habitacioncita cuando aparecieron estos dos espécimenes húngaros con una cerveza en la mano. A penas los vi lo único que atiné a hacer fue rogar que no sean dos busca-fiesta-loca que planeaban pasar la noche tomando, aumentando el volumen de sus voces en medida proporcional al alcohol en sangre. Alguien escuchó mis rezos.

Resultaron ser dos adorables viajeros con los que compartí más de una buena experiencia…

Al llegar a Chiang Mai me pareció una buena opción preguntarles si querían compartir la habitación conmigo.

Las habitaciones en las guest-hauses suelen ser dobles o triples, y el precio es por cuarto no por persona. Por lo que siempre conviene compartir habitación.

Los viajeros solitarios tenemos que hacer un esfuerzo extra si queremos ahorrar. Yo me convertí en los últimos días verdadera pescadora de room-mates.

Me dijeron que sí. Yo les repetí una vez más que si querían estar solos no tenían más que decirme, que me las arreglaría. Se sonrieron  y  me dijeron que no eran una pareja como para querer privacidad.

Después de recorrer varias guesthauses elegimos la primera que habíamos visto, con pileta y unas camas impresionantes por la módica suma de 3 USD cada uno.

Lo que no sabíamos es que uno de los tres iba a tener que dormir en un catre (la cama que dijeron que iban a agregar).



Con mucha generosidad me dejaron dormir en una de las impresionantes camas, pero como no me pareció justo libramos una guerra de piedra papel o tijera… Resulté ser una de las piedras ganadoras.

 

Después de la primer noche en Chiang Mai nos separamos, ellos se fueron Pai y yo elegí quedarme para conocer más del lugar, hablar con los monjes budistas en los jardines de los templos e ir a cuidar elefantes durante un día entero en un campamento de rescate.

Nos volvimos a encontrar en la estación de ómnibus unos días después para viajar a Chiang Rai, donde estoy escribiendo ahora.

Uno de ellos está a mi lado completamente concentrado en la tinta que derrama sobre su cuaderno viajero… supongo que estará escribiendo sobre la caminata en la selva a la que fuimos, la adorable gente que conocimos en las afueras de Chiang Rai, la cascada, el fascinante templo… Tal vez incluso redacta un apartado, tipo manual, sobre cómo enseñarle a una viajera argentina a andar en moto por las rutas tailandesas. De las veces que le tuvo que decir: a la izquierda, acá se maneja en la izquierda!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s